La eficacia de la inteligencia emocional en el liderazgo empresarial.

En un mundo donde las organizaciones se desenvuelven en mercados más competitivos y dinámicos, que acompasan el ritmo de la globalización modificando considerablemente los estilos de gestión, y donde los colaboradores se ven en la necesidad de desarrollar nuevas aptitudes para adaptarse y/o sobresalir, la Inteligencia Emocional es un factor que cobra vital importancia.

 

El psicólogo estadounidense y autor del libro Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, define la inteligencia emocional como “una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación.”

Entendiendo la Inteligencia Emocional como la capacidad de reconocer y gestionar adecuadamente las emociones, podemos inferir en la importancia de la misma para la eficacia del liderazgo y la gestión empresarial, en tanto el líder ha de cumplir un rol fundamental en el desarrollo emocional de los trabajadores para potenciar lo mejor de sí mismos y promover su talento. Ello dependerá de su capacidad desarrollar favorablemente sus habilidades de motivación, empatía, coordinación, resolución de problemas, etc.

En este orden, la inteligencia emocional influye en la eficacia de diversas áreas dentro de las organizaciones:

  • Gestión, desarrollo y retención del talento humano.
  • Trabajo en equipo.
  • Compromiso, estado de ánimo, y salud empresarial.
  • Innovación, productividad, eficacia y ventas.
  • Calidad de servicios.
  • Fidelización de clientes.

Para que la inteligencia emocional se desarrolle plenamente en el ámbito de las organizaciones, es vital que se impliquen los miembros más altos de la jerarquía empresarial en la medida que estos influyen directamente en el desempeño de sus colaboradores. Cuanto más a gusto están, y sienten el respaldo y motivación de la figura del líder, es cuando mejor se trabaja y mejores resultados se obtienen.

Finalmente, la inteligencia emocional contribuye por un lado a mejorar el bienestar y la felicidad de los trabajadores, y por otro, estimula la productividad en las empresas y organizaciones, sean del tipo que sean, transformándose así en uno de los principales activos a promover dentro de las compañías.